Vedrana lleva ya años con mis hijos y puedo decir que se je convertido casi en parte de la familia. Ella realmente tiene su propia manera de acercar la materia a los niños. Cuando están nerviosos y no tienen ganas, ella simplemente lo transforma todo en un juego y, de alguna manera, logra que aprendan sin que se den cuenta. Siempre está tranquila, calmada y paciente… yo ya habría tirado la toalla hace tiempo, pero ella mantiene la compostura. En resumen: un gran corazón y una paciencia aún mayor. Si hubiera más personas como ella, para los niños sería una delicia aprender…